Con la llegada del buen tiempo, llega también uno de los momentos clave del año: preparar la piscina para la temporada.
Después de meses sin uso, no basta con llenarla y añadir cloro. Si no se revisan bien ciertos aspectos, es fácil encontrarse con problemas en pocas semanas: agua turbia, algas, malos olores o un mantenimiento mucho más complicado de lo necesario.
Por eso, la puesta a punto es mucho más que un paso previo: es lo que va a marcar cómo se comportará la piscina durante todo el verano.